lunes 6 de julio de 2009

Sobre la Meditación en lo cotidiano


La meditación es descubrir si el cerebro, con todas sus actividades y experiencias, puede estar absolutamente callado, sin forzarlo, porque tan pronto como usted lo fuerza, ahí está de nuevo la dualidad. Pero si vigila, si escucha todos los movimientos del pensamiento, su condicionamiento, deseos y temores verá que éste se aquieta extraordinariamente. Esa quietud no significa que duerma, sino que está totalmente activo y, por lo tanto, en silencio: Una enorme dínamo que funciona a la perfección apenas produce ruido; únicamente hay ruido cuando hay fricción.

Necesitamos un cuerpo muy saludable, sensible, alerta y un cerebro que funcione con gran claridad, no de forma emocional ni personal. Y es obvio que ningún método lo conseguirá; un método implica repetición mecánica, lo cual embota y entorpece el cerebro.

La mente al tener delante algo de extraordinaria magnitud, una puesta de sol, una computadora maravillosa, se calla completamente, aunque solo sea una fracción de segundo. Pero en este caso el cerebro es silenciado por algo externo. ¿Puede el cerebro quedarse quieto sin que influya en él un factor externo? ¿No descubriendo un método? Se los mostraré:
Desde que usted se levanta, mira y dice: ¡Qué lluvia tan horrible!, o ¡hace un día maravilloso, pero mucho calor… ¡Ya ha empezado! En ese instante cuando mira por la ventana, no diga ninguna palabra, no reprima las palabras, sino simplemente dése cuenta de que al decir tal cosa, el cerebro ha comenzado. Pero si al mirar por la ventana, usted observa sin decirse a sí mismo una sola palabra (lo que no significa reprimirse), simplemente observe, sin que intervenga la actividad del cerebro, ahí tiene usted la pista: Cuando el viejo cerebro no reacciona, nace una nueva cualidad en el nuevo cerebro. Usted puede mirarlo todo, sin una sola palabra, sin comparar.

K r i s h n a m u r t i

2 comentarios:

Delia Regina dijo...

Krishnamurti es uno de esos maestros a los que vuelvo una y otra vez, cada relectura me aporta una perspectiva nueva. Gracias por traernos esta entrada, él es siempre una caricia de aire fresco para nuestro entumecido cerebro.

P.D.: ah, no sabía que extrañabas tanto mi nombre! parece que fue buena idea unificar los dos, el real y el virtual, pero vos ya sabés porqué no puedo dejar el virtual tiene una carga emocional grande para mí.
Besos.

Claudia Alejandra Ingénito dijo...

Aprender de estos maravillosos Maestros es una gran aportunidad que las vida nos ofrece.

Un gran abrazo Delia.-